Descripción
«He leído a la autora y, a través de su palabra, he vivido su vida. He visto al cuco, he caminado por el campo, he paseado por una calle Real en la que yo no existía y he sido mayor sin serlo aún del todo: criando hijos, llorando, riendo, resistiendo».
«Esta obra nos permite mirar, sentir y reconocernos en el otro. (…) La sencillez de estos versos me ha permitido experimentar la riqueza de la vida ajena: habitar su momento, leer su historia, conocerla —si me lo permitís— de verdad. Y, sin pretenderlo, la autora me ha devuelto algo que necesitamos con urgencia en nuestro presente más cercano: abrazar la vida misma, practicar la
dulzura en lo aparentemente banal y volver a confiar, poco a poco, en la humanidad».
Del prólogo de Inma Fierro






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