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Lo que la casa esconde es ya tu tercera obra, ¿qué sientes diferente y parecido respecto a la publicación de tu primer libro, Tengo una muñeca. Historias del otro lado, también publicada con Ediciones Pangea?

Diferente: La publicación de Tengo una muñeca me pilló un poco por sorpresa. No llevaba mucho tiempo escribiendo y, aunque no voy a decir que no pensara en dar a conocer esas historias, tampoco creí que fuera tan a corto plazo. Ediciones Pangea apostó por mí. En cambio, publicar Lo que la casa esconde ha sido decisión mía. Y esta vez he sido yo la que he apostado por Ediciones Pangea.

Parecido: Para mí son reales todos los personajes sobre los que escribo. Unos están sacados de un recuerdo, de una anécdota. Pero otros son exclusivamente producto de mi imaginación. Son «mis niños». Y es una suerte que Ediciones Pangea, en ambas ocasiones, los acompañe.

¿Qué te ha llevado a escribir Lo que la casa esconde? ¿De dónde surge y cuál ha sido el impulso para contar esta historia y publicarla?

De un tiempo a esta parte, todos los veranos pasamos un fin de semana en la casa de la playa de unos amigos y nos reunimos con toda la pandilla de la infancia. Es allí, a pie de escalera y dando paso a las plantas superiores, donde se encuentra un pomo dorado, en forma de bola, que gira. Por mucho que los dueños lo intentan, no hay manera de arreglarla. Ahí empezó todo; fue lo que me dio la idea para un primer relato. Después recordé la casa de mi abuela materna y pensé que podía sacarle partido, al tiempo que homenajeaba a esas abuelas que nos llenaron la vida de sueños y leyendas preciosas. Sin darme cuenta y con los pocos recuerdos que tenía de aquel lugar —mi abuela falleció cuando yo tenía seis años y el inmueble se vendió—, me encontré recorriéndolo de forma virtual, estancia tras estancia, imaginando qué podría haber ocurrido allí. ¿Por qué tenía que ser una casa corriente, pudiendo llenarla de vida, de aventuras fantásticas y maravillosas, esas que mi abuela quizá me hubiera contado? Así, poco a poco, fui construyendo esta casa. También me ayudó la vivienda de mi abuela paterna, situada junto a la estación de ferrocarril del pueblo, y más cercana en mi recuerdo. Hice un combinado, si se me permite llamarlo así.

Estoy convencida de que, en esta novela, hay muchas historias que deben darse a conocer. No podía, ni debía, dejar guardados en un cajón unos personajes tan emotivos, con sentimientos tan profundos y, en algunos casos, tan lastimados por la sociedad.

«¿Por qué tenía que ser una casa corriente, pudiendo llenarla de vida, de aventuras fantásticas y maravillosas, esas que mi abuela quizá me hubiera contado?»

¿Qué representa, entonces, la abuela en la historia?

Como ya he dicho, perdí a mi abuela siendo todavía muy pequeña. Mi madre la adoraba y hablaba mucho de ella. Me puso su nombre. Yo adoraba a mi madre. Quizá ese personaje sea una mezcla entre mi madre y la suya y el subconsciente haya creado a Clara desde ahí. También debo decir que Clara es el nombre de la abuela de mi padre. No la conocí, pero también he oído muchas anécdotas sobre ella. Está claro que las abuelas de mi familia han tenido mucho que ver en esta novela para crear el personaje.

La protagonista de esta obra es Clara, una joven con una profunda conexión con su abuela y una capacidad única para moverse entre lo real y lo imaginario. ¿Qué ha inspirado la creación de este personaje tan complejo y lleno de matices?

Quizá el no haber podido disfrutar de esa abuela tanto como me hubiera gustado en la vida real ha dado pie a inventarme una, para poder disfrutar un poco más de tiempo a su lado. La perdí siendo tan pequeña, que tal vez he jugado con lo que pudo haber sido para dar vida a esa anciana que siempre he querido conservar y a esa nieta que bien pudiera ser yo. ¡Criminóloga, nada menos! Sí, definitivamente, hubiera podido ser yo, si hubiera tenido la oportunidad en mi juventud.

Me encanta dejar volar la imaginación, pasar de un plano imaginario a otro real y volver, de nuevo, a lo ficticio. Disfruto mucho con el realismo mágico.

¿Es el viaje de Clara una búsqueda total de su identidad, la aceptación de una pérdida imposible de asumir?

Creo que Clara se siente tan culpable de lo que ha ocurrido que deja su vida al margen para dedicarse a buscar algo que ni ella misma sabe si lo conseguirá. Más que una búsqueda de su identidad, diría que busca identidades que su abuela le mostró durante el tiempo que pasaron juntas. Está tan perdida que se refugia en esa casa para encontrarse a sí misma, a través de las historias que su abuela le contó.

En la obra tiene un gran peso la memoria. ¿Crees que la memoria puede ser un espacio tan real y habitable como el mundo físico? ¿Es esa la verdadera casa que evoca tu obra?

No creo que la memoria pueda ser un espacio real. Estoy convencida de ello. Para mí coexisten las personas del exterior con las que ya nos han dejado y con los personajes creados por mí y que viven en mi interior —como he dicho antes, son reales—. Y la memoria es la casa en la que habitan todos.

¿Cuál fue el mayor reto a nivel narrativo o emocional durante el proceso de escritura?

Tuve que pedir ayuda a una prima hermana, mayor que yo, que vivía frente a mi abuela. Ella me refrescó un poco la memoria para recordarme cómo estaban divididas las estancias de aquel hogar. Pero el mayor reto fue «inventarme», de alguna manera, la vida de una abuela de la que tenía tan pocos recuerdos. Y, para eso, no me valían los de ninguna otra persona. Aunque, entre unas y otras, le di vida a esa abuela a la que, todavía hoy, echo en falta. Me dio mucho en pocos años.

Además de Clara y la abuela, ¿qué personaje o personajes consideras especialmente interesante/s y por qué?

Interesantes, todos. Pero voy a intentar escoger a unos pocos:

He de decir que algunos de mis personajes no tienen nombre propio. Es tan irrelevante para contar su historia que no lo necesitan. Eso le ocurre al niño del bosque. Lo importante es que hace justicia ante un maltrato. La paciencia es su fuerza. (EL BOSQUE)

Evidente también es muy interesante para mí. La idea surgió paseando a mi perrita por el campo, pensando qué hacer con el tiempo libre que me brindaba el haberme quedado sin trabajo. Escuché ladridos a lo lejos, recordé que había un refugio animal a pocos kilómetros de alli y apareció ante mí la historia. Tan real como ficticia. (EL JARDÍN)

Crisanto —Crisantos en mi relato— también es un personaje interesante. Ante una discapacidad, siempre ocurre lo mismo: están, por una parte, los que miran hacia otro lado; y, por otra, los «trepas», que se aprovechan a costa de lo que sea. (OFFICE)

Pero, sin lugar a dudas, Toni es mi favorito. Esta historia la escribí hace unos años y la guardaba con la idea de hacerla pública algún día. En su momento, alguien me dijo que cambiara el final. ¿Quizá era demasiado fuerte para algunos oídos? Sin embargo, no hice caso. Está escrita tal y como la pensé en un primer momento. Y no me arrepiento. Hace unos meses escuché no una noticia, sino dos, en los telediarios, que llenaron mis ojos de lágrimas y mi corazón de rabia e impotencia. Por desgracia, hay veces que la realidad supera a la ficción. (LA COCINA)

Algunas escenas rozan lo onírico o lo surreal. ¿Qué papel crees que juega lo inexplicable o lo inverosímil en el acceso a verdades emocionales profundas?

Están muy relacionadas con temas de los que nos resulta difícil hablar o, simplemente, el subconsciente nos juega malas pasadas.

¿Qué función cumple la literatura en tu vida? ¿Es un refugio, una forma de resistencia, de transformación?

Me encanta viajar. Tanto con maletas, como con libros. Lo disfruto igual. Solo que, con maletas, vas hacia donde te lleven tus pies o el medio de transporte elegido: autobús, tren, avión, barco o coche. Con libros, es la imaginación la que te lleva, tanto la del autor como la tuya como lector. Y es ahí donde los autores tienen que darlo todo: su misión es introducir al lector en el libro que está leyendo.

Soy de la opinión de que un libro no está completo hasta que el lector se adentra entre sus páginas. Y que cada uno de ellos lee una historia distinta.

Sin la literatura, yo no sería la persona que soy. Y, seguramente, muchos de mis valores se verían afectados por ello. Leer enriquece el alma. Escribir es lo más fascinante que me ha pasado. ¿Publicar? No tengo palabras para explicar lo que siento.

¿Qué papel juega el simbolismo en tu narrativa (como el pomo, el bosque, los ciervos, la casa)?

El pomo es la magia que hace que, con un simple giro de muñeca, todo sea posible. Poder llegar a lugares que, de otra manera, sería imposible, cambiar los errores cometidos, encontrarnos con personajes insólitos, reales o no…

El bosque es el misterio de lo desconocido, el peligro de encontrar seres monstruosos. O, por el contrario, la fascinación por el mundo de las hadas y los espíritus que habitan en ríos, árboles o cuevas.

Los ciervos representan la belleza —en toda su acepción—, la pureza, la conexión con la naturaleza. De ahí que estén tan ligados al niño.

En esta ocasión, la casa aparece en más de una historia. Habría que analizarlas todas, pero me voy a referir a la del relato principal: aquí representa el refugio, la seguridad, la pertenencia a un lugar, la conexión con el pasado. En resumen: la abuela y la casa son el mismo ente.

¿Hubo alguna escena o parte de la historia que te resultara particularmente emotiva o difícil de escribir?

Como ya he dicho, LA COCINA. Aparte de otras muchas cosas, lo escribí con un puntito de humor para quitarle la atrocidad que representa. Me afecta personalmente porque yo no tengo hijos, y no fue por decisión propia. La naturaleza decidió por mí. Por eso no entiendo cómo ocurren estas cosas. Siempre he mantenido el dicho «Dios le da pan a quien no tiene dientes». Por desgracia, es cierto.

¿Qué influencias literarias o culturales han inspirado Lo que la casa esconde?

Dentro de mis gustos literarios está la novela negra, el misterio, la fantasía, etc. Creo que esta novela es un poco la unión de todos ellos.

¿Qué esperas que se lleven los lectores y lectoras después de leer tu libro?

¿Qué espera el escritor de su novela? Que guste, que el lector la disfrute como el propio autor, que se encuentre dentro de la historia con facilidad, que viva lo mismo que los personajes. Que ría, que llore. Y que le sirva para reflexionar sobre esos temas que le han llegado al corazón.

¿Qué fue lo que te llevó a confiar en Ediciones Pangea para publicar Lo que la casa esconde?

Conocí a José y a Juanma cuando estaban empezando, a raíz de un taller de escritura creativa, impartido por Rocío de Juan en una de las librerías que Botica de Lectores tiene en Sevilla. Al finalizar el taller, teníamos la posibilidad de enviar nuestro manuscrito a una editorial tradicional conocida por la profesora, para que hicieran una valoración del mismo.

A José le gustó el mío y apostó por mí. La pandemia retrasó un año la publicación de Tengo una muñeca. Historias del otro lado. Después, todo fue sobre ruedas. La manera de tratar al autor, ese respeto por sus gustos, sus ideas, sus temores. Cualquier pregunta que le hiciera la contestaba al momento. Esto da mucha seguridad a un autor novel, que ni sabe ni entiende de por dónde tiene que ir en ese nuevo camino que se le abre.

¿Qué destacas del proceso de publicación de la obra con Ediciones Pangea ahora que ya ha visto la luz?

De Ediciones Pangea destaco la seriedad, la formalidad, la profesionalidad, el compromiso. Sé de lo que hablo. No puedo decir nada malo. Todo ha salido según lo previsto y respetando al autor en todas sus decisiones. Siempre tienen una palabra amable y el consejo del experto, si lo necesitas. Hoy en día hay pocas editoriales tan entregadas a sus autores como Ediciones Pangea.

«Siempre tienen una palabra amable y el consejo del experto, si lo necesitas. Hoy en día hay pocas editoriales tan entregadas a sus autores como Ediciones Pangea».

¿Qué consejo darías a alguien que tiene una obra terminada, pero duda en dar el paso hacia la publicación?

Antes de nada, que entregue a una persona de confianza, pero objetiva, su manuscrito para una primera valoración. Después, que pregunte a quien ya ha publicado sobre las dudas que tenga. Acto seguido, que busque opciones. Y, por supuesto, si está convencido de que su obra es buena, que no deje que nadie le diga lo contrario y siga adelante con su proyecto.

Y para cerrar esta entrevista, ¿estás ya inmersa en la creación de una nueva obra? En caso afirmativo, ¿puedes adelantarnos algo?

Inmersa no estoy, pero tengo ya el esquema de una segunda parte de Matrioska. Mis lectores la están pidiendo a gritos y es lo que hay. Es el compromiso del escritor. ¿No? ¿Qué sería de nosotros sin ellos?

Extractos de Lo que la casa esconde

Obvié lo sorprendente de la situación y me acerqué a aquel animalillo sucio, de pelo enmarañado y de una delgadez extrema, agachándome hasta poner mi cara a su altura. Parecía impensable que aquel olor que me había revuelto el estómago proviniera de esa cosita tan chica.

—Holaaa —dije con suavidad para no asustarlo, mientras lo levantaba entre mis brazos con cuidado—. ¿Quién eres tú?

El animalito me miró, diría que agradecido, y me dio un lametazo en la cara que me sacó una sonrisa. Supe, desde aquel instante, que aquella pequeña criatura había conquistado mi corazón.

***
 
Viró ciento ochenta grados con la rapidez con la que se deslizan unos Mary Jane lustrosos, movimiento que se convirtió en un bonito paso de baile, insuflando movimiento a la suave tela de la falda. Estaba claro que se había equivocado de casa. Y, sin hacer ruido alguno, intentó salir de allí arrugando la nariz y abriendo la puerta con delicadeza. Aunque… esa puerta era su puerta. No necesitaba salir al rellano para saber que en la placa del lado izquierdo y con forma oval, grabado en negro sobre fondo dorado, estaba escrito su nombre.

***
 
Corté un trocito de papel y me levanté. Lamí sus esquinas con cuidado y me cercioré de que se quedaba pegado en la mirilla. Luego, con todo el sigilo del mundo, acerqué la silla a la ventana y me subí en ella para asomarme al exterior, en el momento en que lo que parecían unas manos llenas de tatuajes se aferraban a la parte inferior del marco. Tiré de ellas con cuidado y un niño de papel tapó con su cuerpo mi campo de visión. Ahí estaba. Mi doble.

One Comment

  • Manolo M. A. dice:

    Me ha gustado mucho la entrevista del nuevo libro y su descripción a modo de receta culinaria, ha sabido ponernos sobre la encimera los ingredientes y proporciones necesarios para un buen plato hecho a la vieja usanza, como los de antes que hacían nuestras abuelas.
    Me quedo con las ganas de catar ese plato. Muchas suerte.

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