Paredes de injusticia, la primera novela de Rafael Sánchez Gavilán, relata el viaje de Mazda en su lucha por la libertad en una sociedad oprimida, donde la supervivencia y la resistencia son las únicas opciones.
Siempre has escrito relatos y esta es tu primera incursión en la novela. ¿Qué te ha llevado a lanzarte a este género literario?
La capacidad de entrelazar una historia compleja, que he mejorado con los años.
¿Cómo han surgido el universo distópico de Paredes de injusticia y su protagonista, Mazda?
De la imaginación, uniendo una visión crítica de la sociedad actual y visualizando una posible reacción, aunque magnificada.
¿Cuáles han sido las principales influencias literarias, culturales y de pensamiento detrás de Paredes de injusticia?
A nivel literario, una mezcla entre Dostoyevski y Aldous Huxley; en el plano del pensamiento, también Huxley y yo mismo.
En la novela hay una alta dosis de crítica social, ¿en qué se parece la sociedad actual al Mundo Ciudadano y en qué se diferencia?
Se parece en el vacío existencial, la vigilancia tecnológica y el individualismo. Se diferencia en el grado de nihilismo. En la sociedad actual, todavía queda algo de luz.
Mundo Ciudadano, el sistema que controla el mundo en este futuro distópico, nos presenta una sociedad ultratecnológica y deshumanizada. Entendemos que, bajo tu perspectiva, son dos de los principales problemas que sufrimos en la actualidad o hacia los que nos dirigimos. ¿Hay vuelta atrás? ¿Hay esperanza?
Nunca hay vuelta atrás, y todos somos hijos de nuestro tiempo. Hay que ser realistas y aceptar los problemas de nuestra época, pero pueden cambiarse, frenarse. Siempre hay esperanza.
¿Qué mensaje esperas que los lectores extraigan de Paredes de injusticia?
Soy de los que piensan que el lector también da forma al libro, y sus conclusiones también son importantes, aunque sean diferentes a las mías. Pero a título personal, mi intención es hacerles ver que solo el espíritu comunitario y el desafío a las injusticias, los obstáculos y problemas con valor son la línea acertada en la vida.
—Ni importa el nombre, pero debes prepararte. Ya ha comenzado —dijo al fin Aquel Ser.
—¿Cómo te llamas? —insistió Mazda.
—…Llámame Rebelión.
Para un autor a veces es complejo no verse conmovido o interpelado por aquello que está escribiendo. ¿Cómo te ha afectado personalmente el escribir sobre un mundo tan sombrío y controlado?
Me sumerjo en mis libros. Viví y sufrí con Mazda la angustia de la opresión y la soledad, pero también el gozo y la alegría de la liberación y el desafío.
¿Qué papel juegan los sueños de Mazda en el desarrollo de la trama y qué simbolizan para ti?
Los sueños son CLAVE en mis obras y en mí mismo. Les doy un valor como mensajes psíquicos y espirituales que deben ser atendidos.
No sabemos si te has planteado la opción de que Paredes de injusticia sea adaptada al cine o la televisión. A nuestro modo de ver, es una obra que se prestaría a ello. ¿Qué elementos crees que serían fundamentales para mantener la esencia de la historia? Dinos quién dirigiría la historia y una actriz para interpretar a Mazda.
No me lo he planteado, y soy un escritor humilde, pero llegado el caso, la historia que la dirija alguien a quien el libro haya ayudado y que sea la actriz que deba. No pondría trabas en ese sentido.
¿Te has planteado seguir explorando el mundo y los personajes que has creado en Paredes de injusticia en futuras obras?
Dejo eso a mí caprichosa y cambiante mente del futuro.
¿Qué destacas del proceso de publicación de la novela?
El apoyo y la profesionalidad de vuestra editorial, y la paciencia.
Sabemos que sigues escribiendo y que publicas en Wattpad y en tus redes sociales. Imaginamos que tienes futuros proyectos literarios tras Paredes de injusticia. ¿Qué nos puedes contar?
Sí. Tengo preparada otra novela, parecida, aunque con sus elementos particulares. Seguiré escribiendo sobre sociedades distópicas, luchas contra la tiranía y búsquedas existenciales.


Una entrevista muy interesante, con importantes reflexiones y que nos permite tener una «vista previa» del universo distópico de la novela. Me quedo con los mensajes esperanzadores que nos brinda el autor sobre que podemos cambiar los problemas de nuestra época y que en la sociedad actual todavía queda algo de luz.
Un saludo.