CÓMO ESCRIBIR EL PRIMER CAPÍTULO DE UN LIBRO

Estaremos todos de acuerdo en que el primer capítulo de una novela es uno de los más importantes, si no el que más. 

Junto con la portada, el título y la sinopsis, el primer capítulo supone una de las primeras tomas de contacto que el lector tendrá con la obra a la que hemos dedicado tanto tiempo, por lo que resulta primordial que este acercamiento sea lo más positivo posible. Si el primer capítulo engancha, nos aseguraremos de que, como mínimo, el lector continúe leyendo la obra.

Y es por ello que, en este post, os daremos algunos consejos con la finalidad de conseguir que este propósito se cumpla. 

EN BUSCA DEL EQUILIBRIO 

El primer capítulo de nuestro libro debe ser un breve reflejo del resto de la obra, por lo que tendremos que dotar a esta primera parte de un equilibrio que deberá continuar en todas las demás. Cuando decimos que el primer capítulo debe estar bien equilibrado, estamos haciendo alusión a aspectos como la información que ofrezcamos, el ritmo que llevemos, la tensión que aportemos, las emociones que queramos transmitir de primeras, etc. 

Es aquí donde habitualmente se presenta el conflicto (o al menos parte de él) que desencadenará el resto de actos que se lleven a cabo en la historia. Debemos presentar cuál es el problema con el que se encuentran nuestros protagonistas y por qué es importante solucionarlo. 

De todas formas, hay que aportar lo justo para enganchar al lector, pero sin ofrecerlo todo de golpe y privar al resto de capítulos de emoción, tensión e intriga. 

LA IMPORTANCIA DEL TIEMPO 

Es muy habitual que intentemos comenzar la historia en un punto muy lejano al que verdaderamente se va a desarrollar, con la intención de poner al lector en situación. 

Cierto es que para eso está este primer capítulo, para situar dentro de la historia a quien esté consumiendo nuestro relato. Pero también es cierto que esta primera toma de contacto debe apuntar hacia delante, y no hacia atrás. Es decir, queremos enganchar al lector y ofrecerle dinamismo en la historia para suscitar el interés que buscamos. 

Si centramos toda nuestra «carta de presentación» en contextualizar y aportar datos que tranquilamente podemos ir dosificando en el resto de capítulos, lo más probable es que imposibilitemos que el lector avance dentro del relato. 

LOS PERSONAJES 

No es necesario presentarlos en el primer capítulo, pero sí muy aconsejable. Hay escritores que prefieren dar una información al lector que hasta los propios protagonistas ignoran, por lo que presentan el conflicto, en primer lugar, y, en un segundo plano, sitúan y presentan a los personajes. 

Aquí entra en juego la importancia que los personajes tengan en el relato. Si pensamos que son el atractivo principal, lo mejor será que vayamos directamente al grano y presentemos a los más relevantes (es importante no saturar de información) en el primer capítulo, y que sean ellos quienes vayan representando la acción que queramos contar. 

En caso de que tomemos esta decisión, puede resultar interesante soltar pequeñas píldoras que ayuden al lector a ir identificando la personalidad del protagonista. No debemos exponerlo todo, pero sí ciertas pinceladas sobre sus inquietudes, sus obsesiones y sus valores, que vayan induciendo al lector a empatizar de cierta forma con este, y sentirse identificado con sus acciones. 

Y en el otro extremo, debemos evitar atosigar al lector con un exceso de descripciones físicas del protagonista. Al igual que comentamos que resulta interesante dejar ver su interior, el plano externo resulta más irrelevante dentro del contexto de la historia, por lo que, si vemos que una descripción exhaustiva de su físico no encaja en el primer capítulo, no hay ningún problema, dejémosla para más adelante. 
 

ASPECTOS A EVITAR 

CÓMO ESCRIBIR EL PRIMER CAPÍTULO DE UN LIBRO

Partiendo de la base de que en la literatura encontramos libertad absoluta para llevar a cabo todo aquello que nuestra imaginación nos permita, también es cierto que existen varias cosas que es mejor no hacer si queremos lograr el propósito con el que hemos desarrollado el primer capítulo de nuestra obra, es decir, enganchar al lector. 

Realmente son puntos que en mayor o menor medida ya hemos citado anteriormente, pero resulta interesante tenerlos todos concentrados en un mismo apartado. 

El primero de ellos es no entrar en demasiados detalles en cuanto al trasfondo del contexto y la situación. Esto no hará más que aburrir a quien esté leyendo nuestro libro. Debemos enfocarnos en ofrecer información de valor dentro de la trama, y no estancarnos en un pasado que perfectamente podemos ir distribuyendo de distintas formas a lo largo del resto de capítulos, para que el lector se sitúe espaciotemporalmente, pero sin llegar a atosigarlo con demasiada información, a primera vista irrelevante. 

El segundo punto está relacionado con el primero: evitar demasiadas descripciones y explicaciones. Volvemos a lo mismo: el primer capítulo no es un trastero donde lanzar toda la información que no queramos que aparezca en el resto del relato. De hecho, todo lo contrario. Debemos hacerlo ameno, entretenido e intrigante, y las descripciones excesivas representan todo lo contrario a estos tres conceptos. 

Por otro lado, otra cosa que debemos evitar son los flashbacks. Es una figura muy interesante cuando ya tenemos al lector situado en el contexto, pero en una primera toma de contacto, puede resultar algo confuso e irritante. Lo primero que debemos lograr es que comprenda el presente narrativo, y una vez ahí, ya podremos hacer saltos tanto al pasado como al futuro. 

Y, por último, en cuanto a los personajes, lo ideal es no saturar con presentaciones. Es buena idea presentar al protagonista, e incluso algún que otro personaje secundario, pero debemos dejar más personajes para el resto de capítulos. 

Esperamos que os hayan sido de utilidad estos consejos con la finalidad de afrontar la elección de las mejores ideas para llevar a cabo el primer capítulo de vuestro nuevo proyecto. De todas formas, recordad que, en Ediciones Pangea, contamos con un equipo de profesionales dispuestos a echarte una mano en lo que necesites. 

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