Los personajes son uno de los elementos más importante a contemplar en un relato. Hemos de tener en cuenta que son quienes llevarán a cabo las acciones que planteemos para completar la trama de nuestra obra, por lo que debemos ser cuidadosos a la hora de construirlos y dotar a cada uno de unas características significativas que lo diferencien del resto y hagan que encajen con éxito en el público. 

A continuación, veremos los tipos de personajes a los que podemos acudir a la hora de desarrollar el nuestro y cómo conseguir darle ese toque especial que lo haga inconfundible. 

TIPOS DE PERSONAJES 

Atendiendo a diferentes aspectos, podemos encontrar múltiples tipos de personajes. Estos son los siguientes: 

SEGÚN SU RELEVANCIA EN EL CONFLICTO 

Según la importancia de su papel dentro de la trama, los personajes pueden ser principales, secundarios y terciarios.  

El personaje principal, o protagonista, es aquel sobre el que recae el mayor peso de la acción. Es nombrado numerosas veces a lo largo de la historia y en torno a él gira la mayoría de hechos que transcurren. 

Los personajes secundarios tienen una función narrativa más limitada. Participan en la acción, pero esta no gira en torno a ellos. 

Y los personajes terciarios son aquellos que aparecen en escenas contadas para realizar una única acción. 

SEGÚN EL PAPEL QUE DESEMPEÑEN DENTRO DE LA HISTORIA 

En esta categoría, encontramos dos puntos opuestos: el protagonista y el antagonista.  

Como ya hemos comentado, el protagonista es el personaje principal del relato, y en contraposición tenemos al antagonista. Este último supone un obstáculo para que el protagonista pueda conseguir su objetivo, pero su presencia es imprescindible para que se desarrolle el conflicto. 

SEGÚN LAS CARACTERÍSTICAS QUE LO DEFINAN 

Aquí encontramos tanto a los personajes estereotipados, como arquetípicos.

La diferencia entre ambos es que los personajes arquetípicos representan las virtudes del ser humano, como la bondad, la belleza, los buenos valores, etc.  

Mientras que los personajes estereotipados son los que basan sus características (esta vez, tanto virtudes como defectos) en aspectos ya existentes y estigmatizados en la vida cotidiana, como el típico chico nerd, la rubia pija, la suegra cascarrabias o el abuelo adorable. 

SEGÚN SU EVOLUCIÓN DENTRO DEL RELATO 

Atendiendo a este parámetro, podemos encontrar personajes estáticos y dinámicos. 

Los personajes estáticos no cambian a lo largo de la obra, sobre todo a nivel psicológico. Desde el principio hasta el final cuentan con los mismos pensamientos, ideales y valores. 

Y, por el contrario, los personajes dinámicos son aquellos que sí que evolucionan a medida que transcurre la trama. Este cambio puede ser tanto positivo como negativo. 

SEGÚN SU COMPLEJIDAD INTERNA 

Según la complejidad interna que demuestren, podemos toparnos con personajes planos y redondos. 

Los primeros normalmente se identifican con personajes menos importantes para el desarrollo del conflicto, puesto que el autor no se para apenas a ofrecer detalles sobre sus rasgos psicológicos. 

Y, en el otro extremo, encontramos los personajes redondos, los cuales sí que dejan ver un despliegue de emociones, sentimientos, aspiraciones basadas en los deseos del autor. 

CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN PERSONAJE 

CÓMO CREAR BUENOS PERSONAJES

Es cierto que cada personaje es un mundo, y variará según el género de la obra que queramos abordar, la trama o un sin fin de aspectos más, que harán que un personaje sea de una determinada manera u otra. Aun así, hay ciertas cualidades que todos comparten. 

En principio, debemos tener en cuenta tantos sus rasgos físicos como los psicológicos para poder llevar a cabo una descripción lo más acertada y detallada posible sobre ellos. Es cierto que estas descripciones serán más complejas a medida que aumente la relevancia del personaje, pero de todos debemos decir algún dato que nos permita identificarlo dentro de la trama. 

Estos rasgos psicológicos tan únicos a menudo van asociados a un pasado y a una historia previa. Además de sus características, es importante que demos a conocer también el contexto de nuestros personajes, ya que ayudaremos al lector a entender el porqué de sus acciones, de sus aspiraciones y objetivos. 

Dichos objetivos varían en función del tipo de personaje que estemos describiendo, y a menudo tienden a ser más complejos en personajes principales. Normalmente, el objetivo de los personajes secundarios dentro de la trama suele guardar relación con ayudar al protagonista a cumplir el objetivo principal de la historia, por ejemplo. 

Y, por último, también debemos tener en cuenta el vocabulario que utilizan. Esto viene muy ligado a su contexto e historia de vida, puesto que no se comunica de la misma forma un empresario de éxito que un chico criado en un barrio marginal. Debemos tener esto en cuenta y ser coherentes a la hora de utilizar cierto tipo de expresiones y léxico en nuestros personajes. 

¿CÓMO DESARROLLAR UN BUEN PERSONAJE? 

Debemos recordar que lo principal es conseguir que el lector se sienta identificado con nuestro personaje, por lo que todo lo que digamos sobre él debe girar en torno al concepto de humanización. 

A continuación, os dejamos varios consejos a seguir para desarrollar un buen personaje desde cero. 

  • Dota a tu personaje con alguna habilidad extraordinaria que llame la atención del lector. 
     
  • Haz que tu personaje empatice con el resto, es decir, que, a pesar de sus circunstancias, no se preocupe únicamente de sí mismo. 
     
  • Un buen recurso para humanizar a tu personaje es hacer que, aun siendo bueno, cometa errores, y si es antagonista, lleve a cabo ciertas acciones positivas, aun siendo sutiles. Esto hará que el público se identifique todavía más con él. 
     
  • Como ya hemos comentado, es importante cuidar el vocabulario y las expresiones de nuestro personaje. Esto, combinado con una descripción de su historia personal, lo dotará de un aurea realista, fundamental para atrapar al lector en la trama. 
     
  • Deja ver sus virtudes y debilidades. Define qué es lo que más ama, lo que más odia, sus miedos, sus ilusiones, etc. 
     

Esperamos que os hayan sido de utilidad estos consejos para que podáis desarrollar los personajes de vuestra obra desde cero. De todas formas, recordad que, en Ediciones Pangea, contamos con un equipo de profesionales dispuestos a echaros una mano en todo lo que necesitéis. 

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