La escritora Ángela Sánchez Neiza encontró en la escritura terapéutica una herramienta para transformar sus experiencias en aprendizaje. En La voz que me habita, su primer libro, invita al lector a mirar hacia dentro, reconciliarse con su historia y descubrir, a través de relatos y ejercicios, el poder sanador de las palabras.
¿Qué significa para ti «la voz que me habita» y cómo llegaste a descubrirla a través de la escritura?
La voz que me habita es una parte de mi refugio interior que he ido descubriendo a lo largo de los últimos diez años. Hace referencia a la intuición y a poder dar voz a todas las emociones y a una parte de las experiencias que he vivido.
La escritura terapéutica es una herramienta de autoconocimiento que utiliza la escritura para procesar emociones, ordenar pensamientos y generar claridad interna.
¿Cómo nació tu marca personal «DARTE CUENTA» y qué papel juega ese «clic» instantáneo en el despertar de la conciencia de tus lectores?
Cuando tomé la decisión de conocerme y empecé a buscar herramientas y terapias que me pudieran ayudar a gestionar mis emociones, me encontré con la escritura terapéutica, la cual me llevó a comprender y aceptar aspectos de mí misma y de mis experiencias que no me había dado el permiso de visibilizar, y eso también me dio la fuerza para querer compartir esa herramienta con el mundo. Por ello me formé para impartir talleres de escritura terapéutica combinándolos con la meditación guiada y la cuentoterapia. En los talleres me fui dando cuenta de que las palabras que más se repetían al compartir en grupos emociones, sensaciones y reflexiones eran DARTE CUENTA. Cuando nos veíamos como observadores de nuestra historia, siempre nos dábamos cuenta de algo y ese se convertía en un despertar que nos permitía ver las cosas de otra manera o resignificar la historia que nos contamos de nosotros mismos.
Mencionas que muchos de estos relatos son experiencias personales transformadas. ¿Qué tan difícil fue el proceso de desnudar tu propio «universo interior» para convertirlo en cuentoterapia?
Es un acto de valentía, pero no por ello deja de ser doloroso o incómodo, porque al ser tú tu propio terapeuta identificas más rápido si lo que te cuentas lo estás haciendo desde la honestidad o desde el autoengaño. Ninguno de los dos está mal o bien, el autoengaño es un mecanismo de defensa que solemos usar para minimizar el dolor, pero cuando queremos desnudar el alma, la honestidad es un ejercicio muy potente de responsabilidad, es una forma de tomar consciencia y hacernos cargo de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, acciones y decisiones, soltando la creencia de que mi bienestar y felicidad no dependen solo de mí.
«La escritura terapéutica es una herramienta de autoconocimiento que utiliza la escritura para procesar emociones, ordenar pensamientos y generar claridad interna».
Propones «hacer las paces con la sombra». ¿Por qué es vital para el ser humano integrar su dualidad (luz y oscuridad) en lugar de ocultar lo que no nos gusta de nosotros mismos?
Porque somos consciencias duales, lo que clasificamos como sombra o lo que no nos gusta de nosotros mismos y de los demás también forma parte de nosotros. Hacer las paces con la sombra no es un concepto «bonito»; es una necesidad psicológica profunda.
La «sombra», término popularizado por Carl Jung, representa todo aquello que rechazamos de nosotros mismos: emociones incómodas, impulsos, heridas, inseguridades o incluso talentos que no nos permitimos expresar.
No somos menos valiosos por tener oscuridad, quizá somos más completos por reconocerla. Y aceptar nuestra dualidad significa también dejar de huir de nosotros mismos y soltar parte de nuestras máscaras, y en ese acto de amor podemos comprendernos mejor, escucharnos e integrar lo que somos desde la responsabilidad y la compasión.
Cada capítulo cierra con una «Propuesta de escritura». ¿Qué consejo le darías a alguien que tiene miedo de enfrentarse a la página en blanco por temor a lo que pueda descubrir?
La invitación que hace cada propuesta, más allá del ejercicio en sí de escribir es tener un espacio de escucha, es darnos la oportunidad de tener una cita con nosotros mismos en la que podamos abrir nuestro corazón y dejarnos llevar por la intuición. No se trata de hacerlo bien o mal, se trata justo de dejar a un lado las etiquetas y los juicios y darnos el permiso de descubrirnos a través de la escritura. Es una cita con nuestros miedos en la que si tenemos la intención y la disposición podemos abrirnos y convertirnos en refugio de nosotros mismos.
El miedo a la página en blanco no es miedo a escribir… Es miedo a encontrarte contigo sin filtros. Y eso es profundamente humano.

«Al ser tú tu propio terapeuta identificas más rápido si lo que te cuentas lo estás haciendo desde la honestidad o desde el autoengaño».
¿Cómo seleccionaste estos 22 relatos en particular para formar parte de este viaje de autoconocimiento?
Cuando decidí escribir cuentos o relatos terapéuticos como los que leía de otros autores en mis talleres, empecé por darle nombre a recuerdos o experiencias que me venían a la mente, algunas de la infancia, otras de la adolescencia y otras de etapas más actuales. El hecho de darle nombre me ayudó a clarificar la interpretación de lo que yo creía que había vivido, esos nombres los convertí en los títulos de la mayoría de los cuentos. Todos mis escritos están redactados en cuadernos, en un tipo especial. El acto de escribir a mano siempre me ha parecido fundamental como terapia.
Cuando tomé la decisión de publicar, dediqué un tiempo a escoger los cuentos que quería compartir con el mundo y por intuición me vino el número 22 como el total de cuentos que compartiría en esta primera obra.
Con respecto al número de cuentos, decidí que fueran 22 porque este número, en numerología, es conocido como el «Maestro Constructor», un número maestro de alta potencia que simboliza la capacidad de materializar grandes sueños, ideas y proyectos espirituales en la realidad física. Representa disciplina, visión práctica, liderazgo y la transformación de la intuición en acciones concretas.
¿Cuál de las historias de este libro fue la más difícil de escribir o la que más te removió emocionalmente?
No sabría decir cuál, porque cada una fue escrita en un momento de catarsis en el que di rienda suelta a mi imaginación y al acto de revivir experiencias que me han ido marcando. En el libro no aparecen en el orden en que las he escrito, ese orden se lo di después.
Todas las historias me han ayudado muchísimo, el poder reescribir mis recuerdos es una terapia muy potente, es verme con más amor y compasión y, desde allí, cambiar la narrativa de mis experiencias. Es una forma de darme aquello que sentí en ese momento que me faltó, o que no me lo dieron, y de poder aplicar el perdón. Soltando un poco el vivir en ataque y defensa.
¿Por qué crees que hoy en día, con tanto ruido exterior, nos cuesta tanto «darnos cuenta» de lo que realmente nos pasa?
Porque tenemos muchos distractores, estamos en un mundo globalizado en el que hemos priorizado el hacer antes que el permitirnos parar, aunque sea un poco, para SER. Para poder conectar con nosotros mismos, con nuestras emociones, con lo que sentimos que nos pasa, es indispensable crear espacios de desconexión exterior para conectar con nuestro interior. Es un acto de responsabilidad propia crear hábitos en nuestras rutinas en los que podamos escucharnos y conectar con aquello que tiene valor para nosotros, evitando así que todo se acumule y seamos solo la respuesta de nuestras acciones sin consciencia.
¿Qué esperas que sienta un lector cuando llegue a la última página de La voz que me habita?
La intención es permitirse ver el mundo con los ojos del alma o del corazón, es decir, dejando a un lado los ojos físicos para así darle paso a que se manifieste nuestra intuición. Este no es solo un libro de historias. Es una invitación a mirar tu vida desde otro lugar: con más amor propio, más compasión, más presencia. A través de relatos personales con finales transformadores, descubrirás que tú también puedes resignificar lo que has vivido y convertirte en el protagonista de tu propia historia.



¿Cómo ha cambiado tu vida después de completar este libro?
Me ha permitido hacer las paces con la vergüenza y visibilizar mi vulnerabilidad. Escribir sobre mis experiencias personales me abrió la puerta para recapitular mi historia y me ayudó a transformar parte de mis miedos en aprendizajes e inspiraciones.
Está siendo un momento en el que me he dado permiso para mostrarme sin pretensiones o afán de reconocimiento, solo con la ilusión de ver mi mundo y mis recuerdos de otra manera.
Y las propuestas de escritura para mí tienen un objetivo claro y es que pueden ser un gran comienzo para empezar a sanar aquello que necesitas a través de tus propias palabras, porque «Tu historia no te define… La forma en que la cuentas, sí».
¿Cómo ha sido tu experiencia con Ediciones Pangea como editorial encargada de trabajar con tu obra?
Es mi primer libro, entonces tuve claro desde que tomé la decisión de publicar que necesitaba ayuda profesional, no solo para corregir y publicar, sino para darle forma a toda la obra. Ha sido un descubrimiento y un reto para mí darle vida a este proyecto y no hacer el camino sola, sino de la mano de la editorial.

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