Es médico anestesiólogo jubilado. Desde siempre le interesó el estudio de las construcciones industriales antiguas, pues de pequeño conoció la cochera de tranvías de la Puerta Osario de Sevilla, la antigua estación de mercancías de Santa Justa en Sevilla, la fábrica de Industrias Sevillanas de Hidrogenación de Aceites S. A. (ISHASA), la estación abandonada de Minas del Castillo de las Guardas y un sinfín de construcciones que dejaron en él honda huella, de tal modo que quedó sensibilizado por estas y motivó que su tiempo libre lo dedicara al estudio del pasado fabril, en lo que ha llegado a denominarse «arqueología industrial». La visita en agosto de 1975 al depósito clausurado de locomotoras en la localidad sevillana de San Jerónimo produjo una experiencia inexplicable, y desde entonces se dedica al estudio de las construcciones ferroviarias antiguas, con especial predilección sobre los vehículos que transitaban por estas instalaciones, y entre ellos especialmente la locomotora de vapor.
Desde 1975 se adhirió a la Asociación Sevillana de Amigos del Ferrocarril y actualmente sigue en ella. En 1977 le llegaron noticias de que en la localidad sevillana de Camas existía un ferrocarril sin servicio. Fruto de investigaciones posteriores consiguió conocer más de este, pero por diferentes motivos laborales estuvo ausente de Sevilla.
Su obra El ferrocarril de Aznalcóllar al Guadalquivir. Compañía Gaditana de Minas «La Caridad de Aznalcóllar» es fruto de una larga trayectoria (más de cuarenta años). Antes realizó pequeñas aportaciones y entrevistas, pero nunca escribió nada con referencia a la obra mencionada, a la espera de poseer mayor y mejor información. También estableció contactos con la Cátedra de Historia Contemporánea de la Universidad Hispalense para asesoramiento.

